PEKIN.- La Argentina saborea la gloria en esta ciudad. Los corazones laten y vibran al ritmo de una victoria grande, de esas que se disfrutan por partida doble. A la alegría por alcanzar otra vez la final olímpica, se suma a que el escollo derrotado fue Brasil, verdugo en tiempos recientes, y el adversario clásico de siempre. El éxito por 3 a 0 ante el seleccionado de Dunga, con dos goles de Sergio Agüero y otro
Nota completa "La Argentina cortó la paternidad con una goleada inolvidable"











